Freud y sus variadas aportaciones - Sesión 8

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, desarrolló teorías fundamentales para comprender la mente humana, entre las que destacan la teoría del desarrollo psicosexual, los mecanismos de defensa y las estructuras de la personalidad conocidas como ello, yo y superyó.
Estructuras de la personalidad: Ello, Yo y Superyó
Freud conceptualizó la mente humana en tres estructuras que interactúan entre sí. La interacción y conflicto entre estas estructuras determinan el comportamiento y la salud mental de la persona:
1) Ello: Es la parte primitiva e instintiva de la personalidad, presente desde el nacimiento, que busca la gratificación inmediata de las pulsiones básicas según el principio del placer.
2) Yo: Se desarrolla alrededor de los dos años y opera según el principio de la realidad, mediando entre las demandas del ello y las restricciones del mundo externo. Utiliza mecanismos de defensa para manejar conflictos internos y externos.
3) Superyó: Formado aproximadamente a los tres años, representa la internalización de normas y valores sociales y parentales, actuando como una conciencia moral que guía y evalúa las acciones del individuo.
Mecanismos de defensa

Teoría del desarrollo psicosexual

En esta fase, la boca es la principal fuente de placer. Los bebés exploran el mundo a través de la succión y la mordida, desarrollando un fuerte vínculo con su madre.
Posibles fijaciones:
Si se recibe demasiada gratificación, se puede generar una personalidad dependiente y optimista.
Si hay privación o rechazo, se puede generar una personalidad agresiva o tendencia a conductas orales (fumar, morderse las uñas, comer en exceso).
El placer se centra en el control de esfínteres. El niño experimenta satisfacción al expulsar y retener heces, lo que se relaciona con el desarrollo de la autonomía.
Posibles fijaciones:
Anal expulsivo: Si los padres son demasiado permisivos, se genera desorden, rebeldía y agresividad.
Anal retentivo: Si los padres son estrictos, se genera una personalidad perfeccionista, obsesiva y controladora.
El foco de placer se desplaza a los genitales. En esta fase surgen el complejo de Edipo y el complejo de Electra, donde los niños desarrollan atracción inconsciente por el progenitor del sexo opuesto y rivalidad con el del mismo sexo.
Resolución del conflicto: Los niños superan esta fase al identificarse con el padre del mismo sexo, interiorizando sus valores y normas sociales.
Posibles fijaciones:
Problemas en la identidad de género o en las relaciones interpersonales.
Durante este periodo, la energía libidinal se reprime y el interés se dirige hacia el aprendizaje, la socialización y el desarrollo de habilidades cognitivas.
Características clave: Mayor interés en la amistad y la escuela e interiorización de normas y valores sociales.
Posibles consecuencias: Si la etapa anterior no se resolvió bien, pueden aparecer problemas de autoestima o dificultades en la socialización.
5. Etapa genital (12 años en adelante)
En la adolescencia, la energía sexual resurge y se orienta hacia relaciones amorosas y afectivas maduras. La identidad sexual se consolida y la persona busca establecer vínculos estables.
Características clave: Integración de valores y autonomía personal y relaciones afectivas y sexuales saludables.
Posibles fijaciones:
Si existen conflictos no resueltos en etapas anteriores, pueden aparecer dificultades en la intimidad, miedo al compromiso o promiscuidad.
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